La Coctelera

islaenpeso

27 Agosto 2007

¿Anclado en la isla?

“No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas calles.

Y en los mismos barrios te harás viejo;
y entre las mismas paredes irás encaneciendo.
Siempre llegarás a esta ciudad”.

C. P. Cavafis

Siempre llegaré a esta ciudad de espalda al río

con alfileres en el corazón y navajazos en los bolsillos

escuchando canciones que me recuerdan los escasos zapatos que tuve y aquel pantalón de colegio azul – como la isla - que mi madre

lavaba en las noches y colocaba detrás del refrigerador para planchar a la mañana.

La vida ya no es como antes,

mi placard se ha llenado de camisas de todos los colores

las que siempre quise tener y sin embargo tienen poco uso,

decenas de pantalones se doblan indiferentes entre mis perchas de la abundancia,

pero persiste una rara incertidumbre de que mi piel ya no es mía,

me sigue confundiendo esa sobresalto de querer llenar todos los vacíos del alma,

como si la existencia estuviera ceñida a abarrotar ausencias materiales.

Me siento solo sin parque en un banco de barrio con faroles rotos

y vuelvo a montarme en el cachumbambé de tablas carcomidas y hierro oxidado,

intento atestar nuevamente esa maleta de madera verde mambí que hizo mi padre,

apodada “el botiquín” por mis compañeros de clase,

pero ya no me avergüenzan tanto los motes y las risas contagiosas.

Una extraña mezcla de sabores y olores ya no vienen de la cocina de mi madre

no tuve posibilidad de llegar a su entierro

se despidió en la reja de casa y nunca más quiso abrir sus ojos/

tampoco conozco la tumba donde sosiega su cuerpo,

y no he podido llevarle aún un ramo de flores amarillas/

sus rosas se ponen a miles de kilómetros de donde descansa

desventajas de vivir en una isla sitiada.

Mientras los vaticinios viajan entre las líneas del horizonte

mi hermana sigue poniendo sus vasos de agua con cascarilla

para ahuyentar los malos ojos y reza todas las noches pidiendo salud

y la prosperidad que no llega.

Trato de inventar palabras pero sigo anclado en esa pedazo de tierra colorada

con un extraño olor a asfalto calcinado

y me resisto culturalmente a localismos y voces que me suenan ajenas, aunque estoy pronto a tener otra ciudadanía.

Mañana seré otro mapa otra calle otros rasgos vagaré por otra ciudad

cual tórrida siesta provinciana de la que no quiero despertar,

saldrá el sol tímido desde este culo del mundo y me descubriré sentado

en la otra vereda donde miraba pasar a los apátridas

para, entonces, todo me será groseramente indiferente

como las encrucijadas de los caminos que se bifurcan

y ya no conducen a tierra firme.

Juan Carlos Rivera Quintana

7 de diciembre 06.

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flores, capital federal, Argentina
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Juan Carlos Rivera Quintana (La Habana,1960). Reside actualmente, en la Argentina. Periodista, narrador y poeta. Ha publicado varios libros de crònicas periodìsticas y poesìa y algunos cuentos en diversas antologìas, en Argentina, España y Cuba. Actualmente, trabaja como periodista y taquigrafo en la Oficina de Comunicaciòn Social de la Presidencia de la Naciòn, en Buenos Aires, Argentina y colabora con varias publicaciones de salud y con la Revista Rumbos, de La Naciòn. Se desempeña, ademàs, como profesor de periodismo en el Cìrculo de la Prensa, de Buenos Aires y como profesor de Webmarketing, de la Licenciatura en Organización y Dirección Institucional, en la Universidad Maimónides, ubicada también en Buenos Aires. Trabaja, además, para la Editorial Nowtilus, de España, en su colección Historia Incógnita, de ensayos historiográficos. Mi correo personal es: islaenpeso@yahoo.com.ar

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