Imperfectamente la nada. (poema)
“(…) el ojo lascivo/
socavando la pesada mugre del tiempo/ enamorando”.
David, de Francisco Morán.
Ni siquiera fantasear que existe algún deseo/
una metáfora perdida en cierta esquina opaca.
Ni siquiera imaginar que haya arrojado su cuerpo
en el camino, despojado sus ropas, saciado su sed/
en el vino ácido de un cántaro roto,
donde atan sus tristezas los bienaventurados de este mundo,los peregrinos.
Yo conocí a cierto señor con embarcaciones de poco lastre/las bendecía con los reflejos proveniente de algún faro fantasma/ en la medianía ignota de una isla con mala prensa/las lanzaba al mar con la furia de Odiseo,/sin pensar en algún puerto seguro
sólo en un derrotero ilusorio fuera de sus costas, en una escapada a tiempo.
Somos imperfectamente la nada/
esa luz irreflexiva que lo cobija todo/
sin pensar en los animales cabizbajos que van al matadero./Somos imperfectamente la vigilia/
las escaramuzas y equívocos de algún pescador/
que se pierde en la inmensidad que lo eterniza.
Somos la nada imperfecta/
un grano de arroz tendido al pie de un plato de lentejas rancio que nadie come/
peces claros que saltan dentro de la tarralla y el morral/para terminar sin cabeza, puestos en orden de prioridad en alguna sartén dorada con poco aceite.
Somos imperfectamente el deseo
el impasible ocio que atraviesa la ventana
para dar luz a un velador estéril,
donde alguien lee este tonto poema
imaginando marineros y putas que invitan a beber
sin aliento en ciertas tabernas con puerto oscuro de fondo/.Siempre el instante imperfecto del encuentro/ eternizará el incurable hedor a tregua en alguna cama al amanecer.
27 junio de 2005.
Buenos Aires, día húmedo si los hay.
