Febrero inoportuno. (poema)
“ (...) mi cuerpo en el barullo repitiendo (...)”
Reinaldo Arenas, en Voluntad de vivir manifestándose
Febrero se me fue yendo como se marchan las oportunas noches,
con delirios de fiebre que se cansan y empapan las sábanas oscuras,
con olor a alcohol de taberna vieja y dolor de pésame incierto.
Febrero se me fue desdibujando bajo la tibia e indeleble mirada,
enclaustrado en una boca llena de lisonjas y pálidas sonrisas, de timbres telefónicos de espejismos dentro del alma.
Así llegué a febrero con la tristeza de haber partido definitivamente
sintiendo ahogos en el corazón sin encontrar antídotos ni pócimas salvadoras.
Ahora que a falta de escuchar silencios
sólo atino a enterrar mi mano en la mortaja húmeda,
pienso en ese instante fulmíneo de la danza
despojándome de todo... de cuerpo y alma.
Febrero se me convirtió en una llaga que no sana, en el gusano que me roe
por dentro sin dejarme respirar,
en musiquilla monocorde y falsa para los tristes reencuentros,
en mapas errados que no conducen a sitio alguno, en pañuelos blancos en las ventanas,
en ciudad bombardeada y gente en las veredas con cara de desconcierto,
en partes meteorológicos inexactos, en feria de artesanos de dudosa utilería.
Así llegué a febrero, llovizna cabizbaja, almanaque osado con un 30 inexistente,
penuría-arroz partido-flanes caseros- malanga con pollo-turbulencias de avión
en una paraje indescifrable.
Febrero se me fue como se fue mi madre- en la madrugada- con pausas, pero con prisa.
Buenos Aires, 2-5 de marzo de 2003
